incontinencia_urinaria
La incontinencia urinaria es un trastorno que consiste en la pérdida parcial o total de orina a través de la vía uretral de manera inconsciente e involuntaria. Dicho problema afecta en mayor medida al sexo femenino, especialmente a las personas mayores, se calcula que dicha patología es sufrida aproximadamente por 20 millones de adultos en todo el mundo. Estudios recientes establecen entre un 35 y un 42% la incidencia de la incontinencia urinaria después de los 60 años. Otros estudios nos hablan de que una de cada 4 mujeres y uno de cada 9 hombres sufrirán incontinencia urinaria en algún momento puntual de sus vidas.
La incontinencia urinaria puede ser debida a diferentes causas, dependiendo de cuales sean estas, hablaremos de los distintos tipos de incontinencia urinaria:
  • IU de esfuerzo: La pérdida de orina se produce al aumentar bruscamente la presión intraabdominal; puede darse al toser, reír, estornudar, o realizar un esfuerzo físico intenso, como por ejemplo levantar un peso.
  • IU de urgencia (Inestabilidad vesical): Se da cuando la necesidad de orinar es tan imperiosa que no permite ser controlada antes de llegar al baño.
  • IU por rebosamiento: Suele estar relacionada con la obstrucción prostática.
  • IU neurológica: Relacionada con problemas en las vías nerviosas.
Los prolapsos es otro de los problemas ocasionados por la debilidad del suelo pélvico, se trata del desprendimiento de los órganos urogenitales internos, así por ejemplo podemos encontrar diferentes tipos de prolapsos:

  • Prolapso del útero.
  • Prolapso de la vejiga (Cistocele).
  • Prolapso del recto (Rectocele).
Los prolapsos suelen deberse a la debilidad de la musculatura del suelo pélvico, encargada de sostener los órganos urogenitales internos. Son más frecuentes en el sexo femenino, sobretodo en personas mayores o después de un parto.
El suelo pélvico o periné está formado por una serie de estructuras aponeuróticas y musculares, cuya debilidad se relaciona de forma directa con la aparición de diferentes patologías y parece que el fortalecimiento de las estructuras que forman el periné podrían mejorar la calidad de vida de muchos sujetos que padecen molestias relacionadas con el suelo pélvico.

La musculatura perineal tiene unas funciones claramente determinadas y cuenta con un sinergismo muy alto con la musculatura de la pared abdominal.

La pared abdominal está formada por:
  • Recto del abdomen: su función es aproximar el tórax a la pelvis, flexionar el tronco y elevar la pelvis, además colabora en la prensa abdominal y en la espiración.
  • Oblicuo externo: sus funciones cuando se contrae bilateralmente son la inclinación del tronco hacia delante, elevación de la pelvis y colaboración en la prensa abdominal y en la espiración. Cuando la contracción es unilateral, las funciones son la rotación del tronco, inclinación lateral y elevación del borde pélvico lateral.
  • Oblicuo interno: sus funciones son muy similares a las del oblicuo externo.
  • Transverso del abdomen: sus funciones principales son la contracción y distensión de la pared abdominal, colabora en la prensa abdominal y en la espiración de una manera importante debido a su forma de faja.
Los músculos que forman el suelo pélvico tienen unas funciones muy importantes entre las que destacamos las siguientes:
  1. Dan soporte a las vísceras pélvicas.
  2. Participan en los mecanismos esfinterianos uretral y anal.
  3. Cobran una función importante en determinados procesos relacionados con la sexualidad como es el orgasmo.
  4. Interviene en la progresión del feto durante el parto.
Los podemos dividir en dos grupos:
  • Músculos profundos: Son los músculos del suelo de la pelvis y se unen formando una estructura convexa; también se le conoce como diafragma pélvico.
    *Músculo elevador del ano: su principal función es la de tensar el suelo de la pelvis y servir de sostén de las vísceras.
    *Músculo coccígeo: sirve de refuerzo al diafragma pélvico.
  • Músculos superficiales: el conjunto de estos músculos forma el periné.
    *Músculo transverso superficial del periné: Se origina en el isquion y llega hasta el centro tendinoso del periné, su función es tensar moderadamente el perineo, aunque se trata de un músculo normalmente débil.
    *Isquiocavernoso y bulboesponjoso: Estos músculos están muy próximos a los órganos genitales externos, su función es de fijación y colaboran en procesos como la micción, la defecación o la eyaculación.
PRINCIPALES FACTORES DE RIESGO EN LA PATOLOGÍA DEL SUELO PÉLVICO.
Tanto en la incontinencia urinaria como en los prolapsos, existen algunos factores de riesgo incontrolables, como el sexo y la edad; ya que se encuentra mayor incidencia de la enfermedad en personas del sexo femenino de edad avanzada. Otros factores de riesgo son los siguientes:
  • Debilidad de la musculatura del periné y del suelo pélvico: se trata de la principal causa de dichas patologías. Existen programas de ejercicios diseñados para el fortalecimiento de la musculatura pélvica, especialmente del elevador del ano.
  • Presión intra-abdominal elevada: la presión intra-abdominal aumenta al toser, reír o estornudar. Este punto guarda relación directa con la práctica de ejercicio físico, ya que un esfuerzo intenso puede aumentar de manera importante la presión intra-abdominal, especialmente el levantar peso, máxime cuando se realiza la maniobra de valsalva. Además se ha de tener en cuenta que los músculos de la pared abdominal y los del suelo pélvico, trabajan de manera sinergista, y una mala coordinación entre dichos grupos musculares puede desencadenar un aumento de la presión intra-abdominal.
  • Embarazo y parto: aumento de peso excesivo durante el embarazo, incontinencia durante el primer trimestre de embarazo, obesidad, un parto en mala posición o un peso excesivo del niño al nacer parecen ser factores de riesgo a tener en cuenta. Durante el embarazo se producen importantes cambios en el cuerpo de la mujer, especialmente en la zona del periné, donde estructuras musculares, tendinosas y ligamentosas tienen que sufrir unas adaptaciones evidentes para adaptarse a la nueva situación. Dichas estructuras sufren una distensión muy importante, que aumenta aún más en el momento del parto; tras el cual suelen quedar con una excesiva laxitud, perdiendo gran parte de sus propiedades en cuanto a fuerza y tonificación. Tras el parto se deben realizar ejercicios de fortalecimiento para los músculos del suelo pélvico, para aumentar la fuerza de contracción en estas estructuras musculares y reducir la incontinencia urinaria.
  • Problemas de próstata: La glándula prostática se sitúa justo al lado de la vejiga, rodeando la uretra. En ocasiones como consecuencia de otras enfermedades, a menudo tumorales, la próstata sufre una inflamación que puede presionar la vejiga, disminuyendo su capacidad de almacenamiento de orina, al mismo tiempo podría taponar parcialmente la uretra; que es el conducto por el que se expulsa la orina. Dichos procesos pueden causar dificultad en la micción y en el control de los esfínteres. Este caso se denomina incontinencia urinaria por rebosamiento y suele darse en hombres de edad avanzada, pudiendo ser un síntoma de alarma ante la posibilidad de padecer problemas en la glándula prostática.
  • Realización de ejercicio de alto impacto: La realización de ejercicio de alto impacto de manera regular, parece tener una relación directa con la incontinencia urinaria de esfuerzo; por lo que se podría considerar un factor de riesgo por sí sólo, más aun cuando se asocia a una debilidad de la musculatura del suelo pélvico.
El entrenamiento de los músculos del suelo pélvico produce un aumento de la fuerza de la musculatura de esta zona, lo cual se relaciona directamente con la menor incidencia de la incontinencia urinaria, en el caso de los prolapsos, se encuentra relación entre debilidad muscular y prolapso uterino. A través del entrenamiento de los músculos del suelo pélvico no sólo se obtienen beneficios en las patologías ya mencionadas, sino que además se consiguen mejoras.

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Categorylesiones, salud

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