lesion-de-rodilla
La lesión deportiva representa el factor más limitante para un deportista. Uno de los objetivos prioritarios de los profesionales del mundo del deporte es mejorar las medidas preventivas y reducir el número de lesiones, para poder disponer de los jugadores el mayor tiempo posible y no amenazar su rendimiento.
Et al Walker (2007), que realiza una clasificación de lesiones deportivas sin tener en cuenta la localización de la lesión o su gravedad. Así diferencia entre:

  • Lesiones agudas: lesiones deportivas que se producen de repente. Fracturas de hueso, distensiones de músculos y tendones, esguinces de ligamentos y las contusiones. Suelen producir dolor, hinchazón, edema, fragilidad y la imposibilidad de usar o cargar la zona lesionada.
  • Lesiones crónicas: son aquellas que se mantiene durante un período prolongado de tiempo, conocidas como lesiones por uso excesivo. Tendinitis, bursitis y fracturas por estrés. También suelen producir dolor, hinchazón, edema, fragilidad y la imposibilidad de usar o cargar la zona lesionada.
Otro tipo de clasificación sería el realizado por Bahr y Maehlum (2007) teniendo en cuenta el área anatómica afectada: lesiones de partes blandas (cartilaginosas, musculares, tendinosas y ligamentarias) y lesiones esqueléticas (fracturas).
En el deporte profesional la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), entre el 10 y el 20% de estas roturas no se recuperan y generan inestabilidad en la rodilla, lo que puede provocar fallos repetidos de la articulación y otras lesiones. Un 24% de las personas que se someten a cirugía del LCA. La curación física de la rodilla depende, en gran parte, del tipo de lesión y del daño que haya en otras estructuras de la rodilla. Pero en manos de un cirujano experimentado y sin lesiones asociadas, la curación llega al 90-95% tras la operación. Se puede decir que la lesión de ligamento cruzado anterior está considerada como una de las más graves en el mundo del deporte, pues conlleva un tiempo de baja estimado de entre seis y nueve meses una vez realizada la cirugía.

ligamento_cruzado

Las lesiones del LCA en el deportista pueden producirse por traumatismos directos, es decir con contacto en la rodilla, de modo que puede asociarse a un esguince de mayor o menor grado de otras estructuras ligamentosas, siendo la más habitual la lesión del ligamento lateral interno, por una fuerza deformante en valgo aplicada desde la parte externa de la rodilla (la rodilla de desplaza hacia la línea media, “hacia dentro”).
Es el caso de entradas o colisiones en fútbol, esquiadores, tenistas, rugby, baloncesto y otros deportes de contacto. La lesión habitual ocurre en deportistas durante la carrera o el salto, cuando frenan o cambian bruscamente su dirección mientras la pierna sigue fija en el suelo, forzando la rotación lateral o la torsión en valgo de la rodilla.
Las causas mas habituales son las roturas del ligamento provocadas por traumatismos indirectos, sin contacto sobre la rodilla. Se trata habitualmente de lesiones provocadas por giros bruscos con el pie fijo en el suelo, mecanismo por el cual también se provocan roturas meniscales. Es común en futbolistas en los que el pie queda fijo cuando se utilizan zapatillas con tacos. Otro mecanismo menos frecuente de rotura del LCA es la hiperextensión de la rodilla. Aparte están las lesiones de alta energía como los accidentes de tráfico que ocasionan incluso luxaciones de rodilla con rotura de ambos cruzados y otros componentes capsuloligamentosos de la rodilla.
Después del tobillo (esguinces de tobillo), la rodilla es la articulación más habitual de lesionarse en la práctica deportiva. Su lesión puede afectar a los meniscos, los ligamentos, el cartílago, el hueso o la cápsula articular.
El diagnóstico principal se realiza a través de la clínica con la exploración física adecuada. Si tienes alguna consulta no dudes en contactar con nuestros expertos.

SUSCRÍBETE
Categorydeporte, lesiones, salud

Para casos de emergencia        606 517 641