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El estrés es una respuesta a un entorno considerado hostil. Por ejemplo, si cruzamos la calle y vemos que se avalanza un coche hacia nosotros sin dar señales de frenada, se activará un sistema de alarma: nos subirán las pulsaciones y tendremos una inyección instantánea de energía extra para disponernos a la huida inminente si es necesario. Los nervios ante la posibilidad de hablar en público si es algo que no nos gusta, los temblores, el sudor y la falta de concentración, también sería una situación con ansiedad.
El estrés tiene ventajas, pero también inconvenientes: en época de exámenes, nos da energía extra, nos ayuda a estar más activos y atentos para afrontar las pruebas finales. En una situación de peligro, el estrés nos multiplica los sentidos por cien: imaginaros que estamos en la prehistoria y salimos a cazar; vamos despacio para no asustar a la presa, pero a la vez vamos atentos para que no seamos nosotros los cazados por algún depredador. Seguro que el corazón nos iría a mil y seríamos capaces de oír hasta a una mosca: la atención y los sentidos trabajan al máximo para aumentar la eficacia de la respuesta a un medio considerado peligroso.
En el presente no es necesario salir a cazar ni a sobrevivir luchando frente un medio agresivo de manera explícita ¿quiere decir eso que la modernidad no implica estrés? ni mucho menos, solo que ahora la hostilidad se manifiesta de otras maneras. La vida actual también presenta muchas dificultades que consideramos peligrosas o desagradables: una hipoteca, un despido, una divorcio, una mudanza, una multa…. a diario nos enfrentamos a decenas de situaciones hostiles que, en más o menos medida, nos ponen nerviosos, nos preocupan y nos estresan. Lo peligroso es que estas situaciones se alarguen pues el estrés crónico acaba teniendo repercusiones fisiológicas importantes. Como he dicho antes, el estrés aporta una sobre carga de energía al organismo; esta dosis puede durar minutos, días, semanas…. sin embargo, la energía es limitada y el cuerpo no puede sostener este estado durante mucho tiempo y el agotamiento energético acaba debilitando el sistema inmunitario, por ejemplo, por lo que seremos más propensos a caer en la enfermedad. Para no llegar a estos extremos, es importante estar atento a los síntomas: mal humor, cansancio excesivo, pocas ganas de comer, dificultades para dormir…. en estos casos es conveniente detectar la fuente del estrés y tomar medidas para mejorar nuestra calidad de vida.
Las amenazas reales hacia nuestra integridad activan un sistema de estrés a corto plazo. En pocos segundos aumenta la adrenalina, la frecuencia cardíaca, el sudor… pero en pocos minutos volvemos al período de descanso. En este caso la fase de alarma, resistencia y agotamiento están bien definidas.
El estrés crónico activa el sistema hipotalamohipofisioadrenal y tiene como objetivo asegurar la energía para adaptarnos al entorno. Cuando llevamos a cabo situaciones donde el estrés es habitual: el trabajo, los estudios, la familia… es difícil controlar y no superar el límite de la fase de resistencia y descansar o frenar la actividad de estrés prolongado y excesivo. En este caso, aparece la tendencia a adquirir enfermedades peligrosas para nuestra salud dada la vulnerabilidad que provoca el estrés en el sistema inmunitario. Así mismo, al estar el organismo expuesto de forma continua a una situación de sobre alimentación energética, podemos agotar las reservas corporales hasta el extremos. Es importante estar atento en identificar los síntomas ya que nos avisan de la aparición inminente de problemas fisiológicos y psicológicos a consecuencia del estrés crónico.
Hay diversos métodos y, como siempre, todos tienen sus ventajas e inconvenientes. Vamos a presentar uno sencillo de utilizar: la Tabla del Estrés de Rahe.
Adjunto la siguiente tabla para identificar las situaciones de estrés que podéis estar viviendo actualmente. Se trata de ir sumando los valores e interpretar la puntuación final. De forma orientativa (obviamente), la tabla de Holmes-Rahe miede hasta 43 factores generadores de estrés tomando como referencia los últimos 24 meses que pueden afectar a la salud del cliente, especialmente cuando la suma de estos supera los 150 y ya alto riesgo cuando llegamos a los 300 puntos.
tabla de estres

El Yoga es una de las formas más conocidas para reducir el estrés, así como la mayoría de sus síntomas, como la tensión y la ansiedad.

En la práctica de yoga Vinyasa la respiración está íntimamente ligada con movimientos y estos movimientos están vinculados entre sí para dar a los estudiantes una experiencia equilibrada física, mental y espiritualmente. Beneficios del Yoga Vinyasa:

  • Incrementa flexibilidad y fuerza
  • Previene y ayuda con lesiones y dolores musculares o articulares
  • Reducir masa corporal
  • Detoxifica el cuerpo
  • Reduce el riesgo de ataques al corazón
  • Baja la presión arterial

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