embarazo
Descubrir que se está esperando un hijo es una noticia tantas mujeres reciben todos los días con gran alegría. Desafortunadamente, el embarazo conlleva problemas que no siempre son fáciles de manejar. De hecho, en algunos casos se pueden comprometer la calidad de vida y la serenidad de este periodo que debería ser feliz, pero que no siempre es así.
Entre los problemas más comunes, aunque se tienda a hablar poco por motivos legales de privaciad o vergüenza, son las hemorroides que son causadas por diferentes fenómenos.
Hay personas que por la primera vez en su vida, cuando esperan un bebé, empiezan a sufrir hemorroides teniéndose que enfrentar a un problema nuevo. Sin embargo, para muchas mujeres se trata de un problema nuevo durante el embarazo. Ya se trate de una molestia reciente o de algo que se sufre desde hace tiempo, la regla número uno para prevenir y disminuir los síntomas es luchar contra el estreñimiento.
En realidad hay pocas cosas que podamos hacer para evitar los problemas de circulación o las alteraciones hormonales, pero cuidando la alimentación se puede hacer que el cuerpo evacue de manera regular y sin dificultad. Se aconseja que se aumente el consumo de fibra cotidiana (al menos 35-40 gramos al día), beber tanta agua (alrededor de dos litros) que mejora el tránsito intestinal.
Sobre todo durante el embarazo es importante continuar a moverse, o empezar a hacerlo si antes se llevaba una vida sedentaria. De este modo, no solo la madre y el bebé tendrán buena salud, sino que se podrá combatir eficazmente contra el estreñimiento estimulando el peristaltismo simplemente caminando, nadando o andando en bicicleta. Para estimular el tono muscular y la circulación son ejercicios de Kegel, dirigidos a la zona del pelvis y la eficacia aprobada. El método Pilates es un método de acondicionamiento físico dirigido al desarrollo conjunto de cuerpo y de la mente, adaptando a la perfección actividad física y salud.
Y, por último, hay una buena noticia: normalmente los problemas de las hemorroides desaparecen, o se produce una regresión después de algunas semanas del parto. Pero no quiere decir que después de volver a estar mejor tengamos que renunciar a la vida activa y a la sana alimentación.

  • Cambios hormonales – durante el embarazo en el cuerpo femenino aumentan la cantidad de progesterona, y esta hormona tiende a relajar los tejidos vasculares (entre ellos, las hemorroides) facilitando el hinchazón.
  • Crecimiento del feto– el vientre que aumenta cada día de volumen determinando un aumento de la presión en la zona pévica, donde dificulta la circulación sanguinea. En consecuencia, los vasos sanguineos y las hemorroides están sujetos a un aumento por la disminución de la facilidad de circulación de la sangre.
  • Estreñimiento – como consecuencia de los desequilibrios hormonales, a menudo las mujeres que esperan un bebé sufren estreñimiento y hace que las heces sean particularmente duras y consistentes. Las hemorroides que están ya inflamadas a causa de los problemas señalados más arriba, se encuentran en su camino, por lo que acentúan considerablemente llegando al punto de sangrado.
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Categorybelleza, lesiones, salud

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