obesidad
Actualmente se puede hablar con total propiedad y sin decir ningún disparate, que los países desarrollados sufren una epidemia llamada obesidad. La comida rápida, el sedentarismo, alejarnos cada vez más de la dieta mediterránea, puestos de trabajo que no permiten llevar una correcta alimentación por horarios o simplemente ‘dejadez’ que hace que se tengan pensamientos del tipo ‘no tengo tiempo para hacer deporte’, ‘no estoy tan mal’, ‘por esta vez no pasa nada’, hace que todo esto sea un cóctel explosivo para que el sobrepeso se dé cada día con mayor frecuencia.
Ser obeso aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades del corazón, derrames cerebrales, artritis y algunos tipos de cáncer. Perder entre un 5 a 10 por ciento de peso puede retrasar o prevenir algunas de estas enfermedades.
Es muy común también que la gente que tiene exceso de peso se encuentre deprimido y esto haga que pueda comer para satisfacer sus necesidades psicológicas y por otro lado piensen, que llegados a cierto peso, ya no hay solución posible.

Por definición, la obesidad es el exceso de grasa corporal en el organismo. La grasa comienza a acumularse cuando se ingieren más calorías de las que se queman. Cuando esto se produce, se habla de un balance energético positivo.
Se considera que existe sobrepeso u obesidad cuando la ganancia de peso se produce por acumulación de grasa y no de músculo, como ocurre en los deportistas que tienen un peso elevado pero es debido a la masa muscular.

Factores que predisponen su aparición

  • Factores genéticos.
  • Inactividad física.
  • Origen neuroendocrino: hipotiroidismo, síndrome de Cushing, obesidad de origen ovárica, lesiones hipotalámicas.
  • Desequilibrios nutricionales.
  • Consumo de ciertos fármacos: antidepresivos tricíclicos, glucocorticoides, anticonceptivos…
  • Abandono del tabaquismo.

Clasificación de la obesidad

Se clasifica según el Índice de Masa Corporal ó IMC, este valor es el resultado de dividir el peso (en kilogramos) entre la altura (en centímetros) al cuadrado. Es un dato que no nos aporta información sobre los niveles de grasa del individuo, pero es la práctica más habitual en clínica para averiguar si existe sobrepeso.
  • Se considera que un individuo está en ‘normopeso’ un IMC que se sitúa entre 18,5 y 24,9.
  • Si el IMC es inferior a 18,5, hablamos de delgadez.
  • Si es igual o superior a 25, en estos valores se encuentra el sobrepeso.
  • Si el IMC está por encima de 30, se considera obesidad.

Tipos de obesidad

Se distinguen dos tipos utilizando como indicador el índice cintura/cadera. Sirve para saber cómo se encuentra distribuida la grasa corporal.

  • Obesidad ginoide ó periférica: es más común en las mujeres. La grasa está localizada en las piernas y glúteos, se conoce comúnmente como ‘forma de pera’.
  • Obesidad androide ó central: la grasa se encuentra principalmente en la zona del abdomen. Se le conoce también como obesidad con ‘forma de manzana’.
En cuanto a riesgo cardiovascular se refiere, en la obesidad central se encuentra más elevado, ya que es grasa que recubre órganos vitales.

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