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Ahora que comienza el año y, los propósitos para el nuevo año están en proyecto, muchas personas deciden que es el momento de dejar de fumar, hacer más deporte, bajar unos kilitos, comer mejor o estudiar inglés.
Os recomendamos como propósito cambiar los hábitos alimentarios y el estilo de vida en general. Así que este artículo va de cómo establecer tus objetivos alimentarios, por dónde empezar y cómo hacer el seguimiento.
Primero de todo necesitarás estar en un ambiente relajado, elije un momento en el que dispongas de tiempo y algo donde anotarlo todo (papel y lápiz, ordenador, tableta, pizarra, cualquier elemento donde anotar sirve).
Para saber si es ese el objetivo que queremos plantearnos lo primero de todo es preguntarnos ¿Para qué queremos lograr este objetivo? ¿Cuál es el propósito de conseguir ese objetivo?
De esta manera sabremos específicamente lo que queremos lograr. Ahora que tenemos el propósito, vamos a “desmenuzar” ese objetivo. Para establecer correctamente un objetivo éste tiene que ser:
  • Específico.
  • Medible.
  • Alcanzable.
  • Realista.
  • Con límite de tiempo.

Específico.

Cuanto más específico sea muchísimo mejor para conseguir el objetivo que nos planteemos. Tiene que ser claro y concreto.

Medible.

Que podamos medir el objetivo es importante, por ejemplo, medir las piezas de fruta que comes al día, el número de comidas que haces diariamente, etc.

Alcanzable.

Los objetivos tienen que ser alcanzables, de lo contrario nadie se establecería ninguno.

Realista.

Está claro que cuanto más realista sea el objetivo que os propongáis más fácil será de conseguir, con lo que es importante que penséis si es realista o no el objetivo que te os habéis marcado al principio del ejercicio.

Con límite en el tiempo.

El tiempo lo tenéis que establecer vosotros, si no sabéis cuánto necesitaréis para conseguir tu objetivo no os preocupéis, con un poco de paciencia podréis hacerlo de manera específica para cada uno de los objetivos.
Soy de las que piensan que cada persona tiene su ritmo para establecer un hábito sin pensar en su rutina diaria. Hay estudios que dicen que se necesitan 5 meses, otros que 21 días, otros que una media de 66 días.
Podéis elegir alguno de esos tiempos o comenzar simplemente con una semana y luego ir alargando hasta que os encontréis cómodos con ese objetivo y creáis que lo habéis convertido en hábito.

El ejemplo.

Siempre pensamos que la teoría es fácil, se puede entender, aunque si tenemos un ejemplo de cómo hacerlo de manera práctica mejor lo tendremos para poder practicar la teoría. Así que aquí va un ejemplo.
Supongamos que yo bebo poca agua, el médico me ha dicho que tengo que beber más agua porque podría ayudar con mis piedras en el riñón, además de que el agua es necesario para mantener una buena hidratación, que siento que mi piel está deshidratada, teniendo que usar muchas cremas, y que si bebo alrededor de dos vasos de agua, un té y un café diarios, es de milagro.

Así que me propongo para este próximo año beber más agua.
Si yo digo que este año quiero beber más agua, ¿lo estaría haciendo bien? Seguramente este objetivo en unos días lo dejaría de lado. Con lo que tendría que escribir que quiero beber más agua como para mantenerme hidratada.
¿Y cuántos vasos son los necesarios para mantenerse hidratado? Eso dependerá de cada persona, lo ideal es medir por el color de la orina. Para saber si nos estamos hidratando bien y si tenemos que modificar o no este objetivo podemos observar el color de nuestra orina. Cuanto más transparente sea, más hidratados estaremos. Si estuviera amarilla estamos comenzando a deshidratarnos, con lo que es importante que comencemos a beber uno o dos vasos de agua cuanto antes. Cuanto más oscuro sea el color de nuestra orina más deshidratados estaremos.
Por ejemplo, yo considero que con 7 vasos de agua al día mi orina es transparente y creo que esto lo puedo alcanzar de la siguiente manera: tomaré un vaso de agua con el desayuno, otro a media mañana con el almuerzo, dos a la hora de comer, uno con la merienda y otro con la cena (aquí tengo que tener claro primero que hago todas esas comidas).

  • ¿Es específico? Lo es, ya que he establecido los vasos de agua que tengo que tomar yo para estar correctamente hidratada.
  • ¿Es medible? Puedo medir tanto los vasos de agua que bebo como el nivel de hidratación a través del color de la orina.
  • ¿Es alcanzable? Claro que lo es, ya que solo tengo que acompañar todas las comidas que hago con un vaso de agua y solo la comida con dos.
  • ¿Es realista? Por supuesto, ya que conseguir beber 7 vasos de agua al día acompañando las comidas durante mi tiempo establecido para tener mi hábito como rutina no es como beber 3 litros de agua diarios (que serían unos 12 vasos de agua).
  • ¿Tiene límite en el tiempo?
Como he explicado antes conseguir modificar un hábito y que éste permanezca en el tiempo supone que establezcas un tiempo determinado (21, días, 66 días, 5 meses). Así que sería interesante anotar cada día que estamos consiguiendo el objetivo en un calendario por ejemplo. De esta manera harás el seguimiento de tu objetivo.
Cuando terminéis de hacer todos estos pasos, si no estáis cómodos con la decisión del objetivo o creéis que no está bien definido, siempre estáis a tiempo de cambiarlo. Lo mejor sería poneros objetivos fáciles al principio y conforme vayáis consiguiéndolos ir subiendo la dificultad de los mismos.
Espero que este artículo os ayude con los propósitos del nuevo año. Por cierto, ¿cuáles son vuestros propósitos para este año? ¿Habéis utilizado alguna vez este esquema para vuestros propósitos? Si es así, ¿qué tal os ha funcionado este sistema?

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